2.-UN NUEVO CAMINO HACIA LA GRAVEDAD CUANTICA
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¿Es nuestro universo un
sistema aislado?. Todos
los modelos cosmológicos hasta la fecha se basan en
considerar
nuestro universo como un sistema aislado, utilizando la
Teoría
General de la Relatividad como instrumento válido para su
estudio y análisis. No hay una razón objetiva que
avale
este axioma como válido, de hecho, en el universo conocido
no
existe ningún ejemplo de sistema estrictamente aislado. Este
artículo explora la posibilidad de que nuestro universo no
sea
un sistema aislado.
Si el universo no es un sistema
aislado tiene sentido
hacer ciertas preguntas: ¿Cuál es la naturaleza
de sus
fronteras?. ¿Cómo es la interacción
que permite el
intercambio de energía e información entre
nuestro
universo y el exterior?. La respuesta propuesta a la primera pregunta
será la hipótesis de partida de este trabajo: La
frontera
del universo es el tiempo en el sentido cuántico del
término, todos los sucesos que lo constituyen se desarrollan
en
su presente como parámetro temporal de la función
de onda
del universo, tanto el futuro como el pasado están fuera de
él. Existe un presente común (parámetro
temporal de la función de onda del universo) a todos los
observadores, aunque cada uno de ellos solo pueda observar el
pasado del resto. La respuesta a la segunda pregunta podemos obtenerla
al indagar sobre qué se puede entender por
interacción
unificada. En una teoría unificada se trata de que todas las
interacciones puedan deducirse a partir de un único
hamiltoniano
con el grupo más alto de simetrías posible. Esto
ocurriría a energías inimaginablemente altas, por
ejemplo
en el Big Bang o en el horizonte de sucesos de un agujero negro. La
hipótesis de partida de este trabajo así como la
definición de interacción unificada
permitirá
abrir un nuevo camino hacia la gravedad cuántica. Este
camino
nos permitirá descubrir una expresión de origen
cuántico equivalente a la de la gravitación de
Newton.
2. Hipótesis
El tiempo y el espacio son subespacios
tridimensionales
simétricos y junto forman el espacio-tiempo de los sucesos.
El
plano de simetría estaría en el horizonte de
sucesos de
un agujero negro. Es decir, el horizonte de sucesos de un agujero negro
separaría dos universos simétricos; las
dimensiones
espaciales del universo madre constituirían las dimensiones
temporales del universo hijo. Nuestro universo sería un
agujero
negro dentro de otro universo externo. Las dimensiones espaciales se
generan al principio del universo nuevo a partir de tres dimensiones
microscópicas del universo madre (dimensiones arrolladas).
Las
tres dimensiones temporales del universo madre podrían dar
el
lugar a tres dimensiones microscópicas en el campo de las
partículas elementales (dimensiones arrolladas) del universo
hijo. El conjunto de un universo madre y otro hijo podrían
tener
nueve dimensiones. Estas dimensiones estarían agrupadas de
tres
en tres, alternando su funcionalidad en cada generación.
El concepto tiempo utilizado en esta
hipótesis
coincide con el concepto tiempo de la mecánica
cuántica,
es decir, cada una de las tres dimensiones temporales son
parámetros temporales de otras tantas funciones de ondas. De
análoga manera a como se define el observable
posición,
esta hipótesis permitiría definir el concepto
observable
tiempo que coincidiría con el concepto corriente del tiempo.
Podemos denominar tiempo electroébil al parámetro t2,
tiempo gravitatorio al parámetro t1 y tiempo cosmológico al parámetro t3.
La función de onda de una
partícula
sería de la siguiente forma:
Ψ(r,t1,t2,t3) =
C + iΨ1(r, t1) + jΨ2(r, t2) + kΨ3(r, t3)
Esta hipótesis propone un
nuevo punto de vista
de nuestro universo, el punto de vista exterior al universo.
También permite definir el concepto de "volumen del
universo"
como el volumen de la esfera centrada en el observador y radio la
distancia a la partícula más lejana observable.
Es decir,
V = (4/3) π Rh3,
donde Rh
es el radio de Hubble.
Nuestro universo podría ser
considerado como un
holograma tridimensional inscrito en una superficie esférica
plana bidimensional de coordenadas temporales, el presente
cosmológico común sería el radio de
dicha esfera,
la superficie constituiría el plano temporal generado por
las
coordenadas gravitatoria y electrodébil.
3. Interacción unificada
La respuesta a la pregunta de
cómo es la
interacción que permite el intercambio de
información
entre nuestro universo y el exterior nos la puede dar la respuesta a
esta otra: ¿Cómo crece un agujero negro?,
¿Cuál será la mínima
cantidad de
energía y en qué tiempo mínimo se
absorbería?. Aplicando estrictamente el principio de
incertidumbre esta pregunta sólo admite una respuesta. En
efecto, un agujero negro, al crecer, no puede perder su identidad de
agujero negro y la absorción de energía debe
producirse
en un tiempo tal que ΔE
Δt
>= h / 4 π.
En este tiempo, el horizonte
de sucesos se expandirá una longitud Δr;
si este horizonte también está sujeto al
límite de
c como velocidad máxima admisible entonces Δr
/ Δt
= c. Por otra parte, la
ecuación característica de un agujero negro de
Schwarzschild con energía M y radio del horizonte de sucesos
R
es c2
= 2 G M /R ó R = 2 G M / c2.
Apliquemos esta ecuación a un agujero negro antes y
después de crecer:
R0 = 2 G M / c2
R0 + Δr =2 G (M + Δm) / c2
ΔE = Δm c2
De estas tres expresiones se deduce que Δr = 2 G ΔE / c4
para la mínima cantidad de energía absorbida. Si
la
absorción se debe producir en el tiempo mínimo,
entonces ΔE Δt = h / 4 π.
Dividiendo esta y la anterior igualdad
obtenemos:
Δr / ΔE Δt = 8 π G ΔE / h c2
ΔE2 = c3 h / 8 π G
Si llamamos ћ a h / 2 π
y teniendo en cuenta que la masa de Planck (mp) se define
como mp
= (ћ c / G)1/2, llegamos a la
conclusión de que un agujero negro crece absorbiendo
paquetes de
energía por valor de media masa de Planck cada tiempo de
Planck (tp = (G ћ / c5)1/2),
expandiendo
su horizonte de sucesos una longitud de Planck (lp = (G ћ / c3)1/2).
La masa de un agujero negro
vendría dada por la expresión M = N mp/ 2
y el radio por N lp, donde N es un número entero que
indica el orden del último proceso de absorción. La densidad de un agujero negro puede calcularse:
ρ = M / (4/3) π R3
ρ = (N mp / 2) / (4/3) π N3 lp3, and
y sustituyendo los valores de lp and mp obtenemos:
ρ = 3 c2 / 8 π
G R2, es decir, un agujero negro
tiene densidad crítica.
El resultado anterior permite postular
que la
interacción responsable del intercambio de
información
entre un universo y su entorno consiste en el intercambio o
absorción de media masa de Planck cada tiempo de Planck. El
universo (agujero negro) acumularía energía en el
exterior de su horizonte de sucesos, al llegar a una masa de Planck el
universo absorbería media masa de Planck y el resto
retornaría al universo exterior.
4. Agujero negro cuántico
Consideremos en primer lugar un sistema cuántico de N2
osciladores elementales iguales, cada uno con un momento angular respecto
al sistema de valor ћ/2 y longitud de onda igual a 2 Rh,
donde Rh = N lp.
Es fácil comprobar que este sistema puede describir un agujero
negro tal como el que vimos en el epígrafe anterior. En
efecto, la energía de cada oscilador, a partir de su momento
angular, vale E = m0c2, donde m0=ћ/ 2 c Rh.
Si multiplicamos m0 por N2 obtenemos una masa (energía) total de M = N2 ћ / 2 c N lp,
es decir M = N mp/2. Y consecuentemente M = c2Rh/ 2 G,
definición del agujero negro de Schwarzschild.
Si el sistema cuántico anterior coincide efectivamente
con un agujero negro, podríamos describir de manera cualitativa
la interacción entre universos postulada en el epígrafe anterior.
Como vimos, el agujero negro iría acumulando energía en su
horizonte de sucesos, al llegar a la cantidad de una masa de
Planck absorbería media masa de Planck y el resto
retornaría al universo. Es fácil comprobar que para que el valor
acumulado del número de osciladores elementales con momento
angular ћ/2 fuera igual a N2, en cada absorción
debería añadirse un momento angular igual a (2N-1) ћ,
dado que la masa de Planck acumulada en el horizonte de sucesos tiene
un momento angular de mp c N lp = 2 N ћ,
la partícula media masa de Planck absorbida inyectará
un momento angular de (2N-1) ћ y el resto de energía
sería expulsada hacía el universo en forma de rayo
gamma (spin 1). Estos rayos gammas extraordinariamente energéticos
podrían ser los causantes de las ráfagas de
rayos gammas (GRBs Gamma Ray Bursts) observadas en galaxias distantes,
desencadenando una cadena de creación/aniquilación de
partículas y antipartículas. Como se sabe este
fenómeno (Gamma Ray Bursts) carecía hasta el momento de
un mecanismo origen conocido. Los rayos cósmicos que observamos en nuestra atmósfera también
pueden ser causados por este fenómeno.Es necesario insistir en que las
partículas absorbidas por el agujero negro consisten fundamentalmente
en energía y momento angular, no se hace ninguna hipótesis de
como se reorganiza el "interior" del agujero negro, solo interesa saber que
existen N2 osciladores elementales con momento angular ћ/2 cada uno.
5. Gravedad Cuántica
En el artículo de Marcelo A. Crotti se expone un modelo
de partículas que permite deducir las transformaciones de
Lorentz directamente de las características de las partículas.
Solo es necesario postular un medio primordial donde ocurren las interacciones.
Los componentes básicos de este medio primordial se postulan como
osciladores unidimensionales (como en la teoría de supercuerdas).
La diferencia básica con la teoría de supercuerdas es que
los osciladores no son solo considerados como los componentes básicos
de las partículas. Los osciladores se postulan como llenando (y definiendo)
todo el Universo, mientras que las partículas serían sólo una
manifestación de la interacción coordinada de los osciladores unidimensionales.
Para entender los fundamentos de este desarrollo, es posible realizar
una analogía con las olas en el agua y con los tornados en el aire.
Ambos fenómenos son sólo el resultado del movimiento coordinado
de moléculas de agua y de aire. Pese a su poder destructor y a que
parezcan comportarse como algo más que un grupo de moléculas
con movimientos coordinados, ni los tornados, ni las olas marinas
están constituidos por alguna clase novedosa de material.
Como se puede ver, este nuevo enfoque
resulta
compatible con las fórmulas de la Relatividad Especial, pero
evita las clásicas paradojas de esta última. Los
siguientes son los puntos principales del desarrollo presentado:
El modelo desarrollado es compatible
con la
teoría del electromagnetismo y con la Relatividad Especial,
dado
que conduce a las mismas fórmulas de cálculo para
todas
las mediciones convencionales.
De acuerdo con este nuevo modelo, para
sistemas en
movimiento relativo, los cambios en tiempos y longitudes son reales,
del mismo modo que lo es la transformación de masa en
energía.
En este modelo los observadores "en
movimiento" y "en
reposo" coinciden en la apreciación de que los relojes
marchan
más lentamente en los sistemas en movimiento. Esto no
implica la
existencia de un sistema absoluto de referencia pues los sistemas
sólo están en movimiento con respecto al marco
que define
localmente el espacio. Este concepto es análogo al
involucrado
en el movimiento de olas y corrientes con respecto a la enorme masa de
agua oceánica, de la que forman parte. No existen
moléculas de agua que puedan reclamar el derecho de
considerarse
en "reposo absoluto". Sin embargo la velocidad de los
fenómenos
de transporte sólo cobra significado cuando se la estudia
con
respecto a la masa local "estacionaria" de agua.
Con apoyo en el artículo
anterior y a partir de
la hipótesis de partida podemos decir que las
partículas
de nuestro universo (las olas en el océano) son descritas
por la
función de onda clásica de la mecánica
cuántica conocida, su parámetro temporal
será el
tiempo electro-débil t2.
El substrato de osciladores
elementales (el océano) puede ser considerado como un estado
mezcla con densidad de probabilidad
ρp(r, t1,t3) = Ψ*(r, t1, t3) Ψ(r, t1, t3),
donde t1
es el tiempo gravitatorio y t3
es el
tiempo cosmológico, ver epígrafe 2. El
subíndice p
indica que se trata de densidad de probabilidad para diferenciarla de
la densidad de energía.
Los
osciladores no pueden ser ubicados en ningún momento, sin
embargo, sí puede utilizarse la función densidad
de
probabilidad |Ψ1(r,t1)|2
para el estudio de este sistema. Las partículas observables
en
nuestro mundo serían acumulaciones de densidad de
probabilidad
en forma de "soliton". Serían fluctuaciones estables de esta
función densidad de probabilidad. La función de
onda
completa de una partícula sería Ψ(r, t1,t2, t3)
y tendría
carácter vectorial (cuaternión), es decir, sería de la forma
siguiente:
Ψ(r,t1,t2,t3) =
C + kΨ3(r, t3) + iΨ1(r, t1) + jΨ2(r, t2) (2.1)
En la
expresión anterior tanto i como j y k son unidades imaginarias.
La
función matriz de densidad de probabilidad basada en t1,
t2
y t3
podría calcularse:
ρp(r,t1,t2,t3)
= |Ψ(r,t1,t2,t3)|2
= |Ψ3(r, t3)|2
+ |Ψ1(r, t1)|2
+ |Ψ2(r, t2)|2
(2.2)
Podríamos
identificar la gravitación con el desplazamiento de los
osciladores elementales hacia lugares de mayor densidad de
probabilidad, igual que la corriente del río arrastra las
ondas
producida por la caída de una piedra, las
partículas
serían arrastradas por esta corriente de probabilidad.
La
hipótesis del tiempo tridimensional permite escribir la
expresión relativista de la energía de la
siguiente
forma:
E2
= m02c4 + c2p12
+ c2p22
La energía en
reposo puede identificarse con la energía sobre el eje
cosmológico del tiempo, siendo el momento
cinético
observado una composición de los momentos
cinéticos
responsables de las energías cinéticas sobre los
ejes
gravitatorio y electro-débil.
Los
siguientes planteamientos se hacen en un ámbito no
relativista,
es decir, para velocidades y campos gravitatorios pequeños.
Se
considerará que la expresión de la
energía
mecánica es E = 1/2 m v2
- V(r) y aplicable por tanto
la ecuación de onda de Schrödinger. Esta
ecuación
para el tiempo gravitatorio quedaría de la siguiente forma:
i
ћ δ Ψ1(r, t1) / Δt1 = - (ћ2/2m) Δ2Ψ1(r,
t1) / Δ2t1
- V(r)Ψ1(r, t1)
En esta
función el potencial V(r) no depende del tiempo t1,
sería identificable, por ejemplo, con el potencial
electromagnético dependiente de t2.
Para una
partícula en caída libre, es decir, libre de
potenciales
sería 0.
Con objeto de calcular el valor de |Ψ1(r, t1)|2
podemos considerar que todas las manifestaciones energéticas
están en última instancia conformadas por los
osciladores
elementales indicados previamente. Por consiguiente, una buena
aproximación al valor anterior, definido en el volumen
generado
por una superficie cerrada, sería el cociente entre la
energía total en el interior de dicho volumen y la
energía total del universo, es decir m / M. A partir de la
densidad de energía media en el interior del volumen
sería de la forma: ρ(r) v / ρ(Rh) V.
Para sistemas con
simetría esférica, que son los que contemplan los
sistemas a los que se aplica la ley de Newton de la
gravitación,
podemos aproximar tanto v como V a r3
y Rh3
respectivamente, obtendríamos la probabilidad en el interior
de
la superficie cerrada indicada previamente:
|Ψ1(r, t1)|2 = ρ(r) r3 / ρ(Rh)
Rh3 (2.3)
La expresión |Ψ3(r,
t3)|2 puede calcularse teniendo en cuenta que sobre el tiempo t3
no hay referencias espaciales. Podemos decir por tanto que la
probabilidad de encontrar una partícula en el volumen v es v/V, donde V es el volumen del universo.
|Ψ2(r, t2)|2 + |Ψ3(r, t3)|2 + |Ψ1(r, t1)|2 = |Ψ2(r, t2)|2 + r3
/ Rh3 + ρ(r) r3
/ ρ(Rh) Rh3
(2.4)
Esta
expresión sería válida en ausencia de
sucesos.
Dado que en efecto la partícula m es detectada, es decir, un
suceso observable tiene lugar a la distancia r, es necesario modificar
esta distribución de probabilidad aplicando la
definición
de probabilidad condicionada. Para calcular la probabilidad
condicionada al hecho de que se detecta la partícula a la
distancia r, es necesario, aplicando la definición de
probabilidad condicionada, dividir por la probabilidad de que
esté a una distancia máxima r, es decir, dividir
por r/Rh.
La expresión (2.4) quedaría de la siguiente forma (|Ψ2(r, t2)|2 incluye el factor r/Rh):
|Ψ2(r, t2)|2 + |Ψ1(r, t1)|2 + |Ψ3(r, t3)|2 = |Ψ2(r, t2)|2 + r2
/ Rh2 + ρ(r) r2
/ ρ(Rh) Rh2
(2.5)
Es necesario normalizar la ecuación anterior. Si hacemos el cálculo de probabiliad ampliado a todo el universo
parece que obtendríamos un valor de 3. Sin embargo si considerábamos que no existen referencias temporales cosmológicas
(todos los observadores comparten el mismo coordenada temporal) podemos forzar un signo negativo al término cosmológico
obteniéndose la normalización de la función anterior de la densidad.
|Ψ2(r, t2)|2 + |Ψ1(r, t1)|2 + |Ψ3(r, t3)|2 = |Ψ2(r, t2)|2 - r2
/ Rh2 + ρ(r) r2
/ ρ(Rh) Rh2
(2.5.1)
La
expresión (2.5.1) permitiría calcular los valores
medios de
los diferentes observables, en este caso de la posición, de
la
energía cinética o del momento. Sin embargo en
esta
exposición nos estamos limitando al ámbito no
relativista
y por tanto no tendremos en cuenta el término sobre el
tiempo t3,
dado que éste está ligado a la energía
en reposo.
La densidad de probabilidad sobre el tiempo gravitatorio t1
nos permitiría encontrar el momento cinético
sobre dicho
tiempo; la densidad de probabilidad sobre el tiempo t2
el
momento cinético sobre este otro. El momento
cinético
observable vendría dado por la siguiente
expresión:
p2 = p12 + p22
Podemos usar
la expresión (2.5.1) para calcular el promedio de
energía
cinética que correspondiente a t1
y a t3
de una partícula localizada en algún punto sobre
la
superficie cerrada anterior. Al calcular las energías en t1
o t3,
podemos simplificar el cálculo considerando que
el término de la función de onda dependiente del
tiempo
es de la forma e-i E t / ћ, donde E = 1/2 m0 c2
en ambas coordenadas temporales. Aplicando al operador hamiltoniano se
obtiene::
Ec
= Ec2 + (1/2) m c2 ρ(r) r2
/ ρ(Rh) Rh2
- (1/2) m c2 r2 / Rh2 (2.6)
Es decir:
(1/2) m v2
= (1/2) m v22 + (1/2) m v12 - (1/2) m v32
(2.6.1)
En (2.6), m
es la masa de la partícula observada, en este caso, m = n*m0
(n es un número entero). La expresión (1/2) m c2
r2
/ Rh2
puede ser
considerada como
la energía cinética debida a la
expansión del
universo; no la consideraremos en lo que sigue. Podemos sustituir la
expresión de la energía cinética sobre
el tiempo
gravitatorio en la expresión p2
= p12
+ p22.
Obtendremos, llamando K a la
energía cinética observada y K2
a la
energía cinética sobre el tiempo
electrodébil, lo
siguiente:
K = K2 + (1/2) m c2 ρ(r) r2 / ρ(Rh) Rh2
Y la expresión de K2 será:
K2 = K – (1/2) m c2 ρ(r) r2/ ρ(Rh) Rh2
Esta expresión se puede comparar con la de la energía mecánica no relativista:
Em
= (1/2) m v2 – (1/2) m c2 ρ(r) r2 / ρ(Rh)
Rh2
Considerando que c2 /
Rh2
es la constante
de Hubble H podemos escribir la expresión anterior como:
Em
= (1/2) m v2 – (1/2) m H2 r2 ρ(r) / ρ(Rh)
Para una
distribución esférica, podemos sustituir ρ(r) por M / (4/3)
π r3 (M es la masa total en el interior de la superficie)
y ρ(Rh) by 3 c2 / 8 π G Rh2, obteniendo:
Em
= 1/2 m v2 - G M m / r
Esta
expresión es la ya conocida de la energía
mecánica
clásica y nos permite identificar dicha energía
mecánica con la energía cinética sobre
el tiempo
electro-débil. Así mismo podemos llamar
gravitación cuántica a la siguiente
expresión:
Sustituyendo la constante de Hubble por su valor:
Esta última expresión permite fácilmente verificar que es invariante Lorentz.
Tanto r como Rh son afectados por las transformaciones de Lorentz en el mismo sentido.
6. Conclusion
La hipótesis del tiempo tridimensional, expuesta en
epígrafe 2, puede permitir abrir un camino al tratamiento
cuántico de la gravitación de una manera natural,
dando un origen típicamente cuántico a
la gravitación y resolviendo algunos misterios de la
cosmología moderna. Adicionalmente, la expresión
de densidad de probabilidad (2.5) elimina el problema de las
singularidades de la Teoría General de la Relatividad; la
densidad de energía en el volumen considerado no podría
crecer indefinidamente dado que la probabilidad de detectar una
partícula no puede ser mayor que 1.
La mayor densidad posible es la densidad de la partícula
media
masa de Planck, en ella la expresión (2.5) vale 1 y por
consiguiente tiene sentido considerarla como un embrión de
universo, la absorción de posteriores paquetes de
energía
de valor media masa de Planck mantiene el valor de la
expresión
(2.5) con valor 1.
Naturalmente
el desarrollo hasta ahora es elemental, pero muestra la estrategia de
este nuevo punto de vista en el intento de introducir la
gravitación en el formalismo de la mecánica
cuántica. Un tratamiento formal riguroso podría
dar el
lugar a una formulación cuántica completa de la
gravedad.
© Jorge Ales, 2002. http://www.livinguniverseweb.com
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